De mi visita al museo Swarovsky en Austria, hace unos años, conservaba unas piezas en forma de cubo y algunas otras facetadas de forma elíptica, regaladas por nuestra amiga tirolesa, Ernie.
No me había olvidado de ellas, sólo que no encontraba los alicates, que había extraviado tras diversas mudanzas, pero ya los he encontrado.
Así es que compré los ganchos de plata para pendientes en la mercería centenaria de Pontejos, que nadie que visite Madrid debería perderse.

Sólo he tenido que enfilar las piezas de cristal en el palito de plata y con las tenacillas enroscarlo en la anillita del pendiente.
Como tenía distintas piezas, he hecho diversas combinaciones, pero variantes de lo mismo. Los de esta foto están hechos con cubo pequeño y cubo grande, una figura geométrica perfecta.
Desde luego, brillan un montón y reflejan todos los colores.He estado tan ocupada últimamente con la distribución de mi novela gráfica, "La hija del escrutador", que no me había dado cuenta de que hace unos días hemos superado las 300.000 visitas de este blog.
Muchas gracias a los visitantes alemanes de Singapur y de EEUU, que son los más numerosos. Y por supuesto, los españoles.









