miércoles, 16 de septiembre de 2026

MUESTRARIO INFANTIL DE BORDADOS

      Este fue el regalo del día de la madre, que bordé en el colegio, cuando era pequeña, en torno a 1965.

           Mi colegio se llamaba Ave María, y estaba en la avenida de la Albufera de Madrid, junto a la boca del metro de Nueva Numancia, línea 1, que acababa de inaugurarse en 1962. Se puede ver en esta fotografía de los años sesenta.

El colegio Ave María de Vallecas, en los años sesenta.

     En la clase de Hogar, que tenía lugar en el Obrador, ya desde los seis años, aprendíamos a hacer puntos bordados de cadenetas, festones, vainicas simple y doble ... 



         Este muestrario de labores de mi infancia, lo había guardado mi madre en un baúl, en el pueblo, y allí ha estado más de medio siglo, hasta que nos hemos puesto a ordenar y tirar cosas, tras la muerte de nuestra progenitora y lo hemos descubierto.

           Gracias a las clases de Hogar (que sólo recibíamos las niñas en la época franquista) y a lo que en casa me enseñó mi madre, surgió mi amor por las labores, que duran desde entonces hasta hoy (con las limitaciones de mi vista).

      En este muestrario, figura la persona destinataria de la labor, del regalo, "Mamá".


      En este otro muestrario, que debe de ser de la misma época, bordé el nombre de la autora, sea por mi iniciativa o porque me lo dijese la maestra: Pilar M.
 
     Se pone en evidencia la puntada ingenua, insegura e infantil, pero con intención de hacerlo bien.
 
     Y en este tercer muestrario de distintos puntos bordados, hallado en la misma caja, dentro del baúl, se desvela el apellido: Montero, escrito en diagonal, con bolígrafo, por la maestra. 

     Si comparamos los tres pañitos, el que se lleva la palma es el del patito, del día de la madre, sin duda.


          Precisamente, esa época de mi niñez en los años sesenta, en Madrid y en el barrio obrero de Vallecas, es la que reflejo en mi novela gráfica "La hija del escrutador". Por supuesto que aparece el colegio y las niñas bordando en bastidores, en el obrador.
 
 La hija del escrutador
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jueves, 6 de agosto de 2026

CAMINOS DE MESA DE PASAMANERÍA Y GANCHILLO

    Aquí os presento tres caminos de mesa de los años sesenta confeccionados por mi madre, que en paz descanse.  

Camino de mesa extralargo, con flecos tricolores

     Están realizados con materiales de pasamanería, para el centro y los flecos, y anillas forradas con ganchillo y cosidas en fila, en los dos laterales largos. 

Precioso camino de mesa con adornos florales en rosa y verde.

     Yo era una niña cuando mi madre los hizo, hace más de sesenta años, pero recuerdo que las anillas se conseguían cortando el tapón de plástico de las botellas de vino, con forma de sombrerito.

Coleccionismo de vinos y licores: DOS ANTIGUOS TAPONES DE VINO. - Foto 1    
Antiguos tapones de botellas de vino
Coleccionismo de vinos y licores: DOS ANTIGUOS TAPONES DE VINO. - Foto 2
Años sesenta
Camino de mesa en colores beige

    En este tercer modelo de camino de mesa mi madre optó por hacerlo más ancho y corto que los anteriores, para lo cual cosió dos filas de anillas en cada lado.

Tres tipos de flecos, a elegir

     Buscando en el Diccionario de la Lengua Española la palabra "pasamanería", dice que es un término derivado de "pasamano", palabra de origen francés cuya definición es la siguiente:

Quizá del fr. passement, de passer 'pasar' y -ment '-mento' o '-miento', alterado por etim. pop. por pasar y mano1.
  1. m. Género de galón o trencilla, cordones, borlas, flecos y demás adornos de oro, plata, seda, algodón o lana, que se hace y sirve para guarnecer y adornar los vestidos y otras cosas.

     Hoy, para conseguir estos materiales, habría que ir a un sitio especializado, como Pontejos, o por Internet, pero en los años sesenta y setenta, en todos los barrios había mercerías bastante surtidas.

 
     Nuestra madre llegó a tal nivel de producción de labores, que ya no quedaban muebles disponibles para colocar tanto pañito. 
 
Ahora que ha muerto, los hemos lavado, colocado y guardado según el caso, en memoria de su laboriosidad.

sábado, 7 de febrero de 2026

PENDIENTES DE SWAROVSKY

      De mi visita al museo Swarovsky en Austria, hace unos años, conservaba unas piezas en forma de cubo y algunas otras facetadas de forma elíptica, regaladas por nuestra amiga tirolesa, Ernie. 

     No me había olvidado de ellas, sólo que no encontraba los alicates, que había extraviado tras diversas mudanzas, pero ya los he encontrado.

 

     Así es que compré los ganchos de plata para pendientes en la mercería centenaria de Pontejos, que nadie que visite Madrid debería perderse.
 
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     Sólo he tenido que enfilar las piezas de cristal en el palito de plata y con las tenacillas enroscarlo en la anillita del pendiente.


     Como tenía distintas piezas, he hecho diversas combinaciones, pero variantes de lo mismo. Los de esta foto están hechos con cubo pequeño y cubo grande, una figura geométrica perfecta.
Desde luego, brillan un montón y reflejan todos los colores.

He estado tan ocupada últimamente con la distribución de mi novela gráfica, "La hija del escrutador", que no me había dado cuenta de que hace unos días hemos superado las 300.000 visitas de este blog.


Muchas gracias a los visitantes alemanes de Singapur y de EEUU, que son los más numerosos. Y por supuesto, los españoles.

martes, 11 de noviembre de 2025

GANCHILLO CON TIRAS DE BOLSAS DE PLÁSTICO

    A nuestra madre, que en paz descanse, le encantaba aprender cosas nuevas. En una visita que hicimos a su hermana, en Burgos, le enseñaron cómo cortar bolsas de plástico para hacer ovillos con los que tejer a ganchillo. 
 
 
 
     Así es que se puso a hacer carteras, bolsos, posavasos y cestitos con las bolsas de plástico de los supermercados, Alcampo, Dia, Mercadona. Como este bolso tan mono de la foto, que está tejido a punto bajo.   
 

     Además, cuidaba mucho los acabados, les ponía forro, asas hechas con un cordón de ganchillo.
       A mi hija, cuando era pequeñita, le hizo esta carterita. 
 
  
     Tiene toda suerte de detalles: forro de raso, cremallera, cierre con botoncitos de bola verdes, de adorno y cordón para colgárselo. 

    
            Su creatividad no tenía descanso, así es que se hizo esta otra bolsa de las labores, de color blanco, alargada y estrecha, para guardar los ovillos de lana y las agujas de punto. 
 
 
 
     Incluso le puso forro con una tela muy bonita de flores entonada con los colores de la bolsa.  

 

    Son curiosos los efectos cromáticos que producen las letras de publicidad de las bolsas de los supermercados, al ser cortadas y tejidas. En este otro enlace os enseñan también cómo cortar las bolsas de plástico para hacer ovillos.

 
En mi novela gráfica, "La hija del escrutador", aparece el personaje de mi madre haciendo punto y ganchillo continuamente. 
 

jueves, 6 de noviembre de 2025

     En esta ocasión quiero mostraros un trabajo que no es manual, pero es fruto de mi creatividad: mi novela gráfica "La hija del escrutador". El protagonista es mi padre, un escrutador de quinielas.

     Aquí os dejo la entrevista que acaban de publicar sobre la novela, en el periódico Vallecas del actual mes  de noviembre de 2025.

 
 
     También han publicado una reseña de la novela, en la sección de Libros de la revista MIA de este mes de noviembre de 2025 (junto a la cantante Rosalía, ni más ni menos). 
 
 
     Los que veis este blog en Singapur, o en EEUU, en Alemania o en México, podéis comprarlo por Internet en Amazon, o la Fnac, o en El Corte Inglés, o en cualquier otra librería multinacional. Aquí os dejo los enlaces.
      
       Muchas gracias y espero que os guste. 
 
 

sábado, 1 de noviembre de 2025

LABORES DE TERE

     Estas delicadas labores tienen 60 años y las ha conservado todo este tiempo su autora, nuestra amiga Tere.

     Esta es una especie de punto de nido de abeja, o panal como se llama en otros países de habla hispana, minúsculo y delicado. Tiene unas florecitas rosas que mi madre llamaba "al minuto" (en inglés "rolling needle embroidery"), que hoy se hace con la llamada "aguja mágica"). 

Kit de bordado para principiantes que se encuentra en Internet.

     La labor siguiente es mucho más sencilla: el motivo es una cesta de flores bordada a punto de cruz sobre tela de lino y rematada con la misma puntilla. 

La labor lleva el sello que ponía la profesora de Hogar en el colegio de La Divina Pastora, Madrid.        


     La siguiente labor se trata de un zurcido, cuyo objetivo sería remendar un agujero de una tela gastada o roto, pero que aquí se convierte en un adorno y en una labor primorosa, por el uso de los colores, que forman una especie de cuadros escoceses, para los que hay que tener muy buena vista. Aparte de que hoy en día que se llevan los pantalones rotos... No obstante, en este enlace tenéis varias ideas de bordados para tapar agujeros. La tela, finísima, casi transparente.


Zurcidos elegantes y muy bien ejecutados con juego de colores

    En la siguiente foto, si no me equivoco (ya me corregirá la autora, si procede) hay una especie de punto de vainica y de incrustación; se van sacando hilos y se van rematando los bordes de los agujeros con un minipunto de festón.

 
37b405ff88668d43e93dc859d3e8c7b1  Distintos tipos de festón.
 
La siguiente labor utiliza el punto de cruz con rellenos y vacíos, para hacer una especie de punto de Asís.  
 

      En esta labor hay ojales y presillas sobre tela blanca de batista. Entiendo que el recuadro de tela del centro era para reforzar al hacer los ojales, pero no sé muy bien explicar el proceso de costura.

      

       Aquí las cuatro labores, tan bien conservadas.


Tere en 6º de Bachillerato, cuando hizo estas labores, a principios de los sesenta.

Tere, en la actualidad, con un echarpe (en realidad toalla de lino) bordado a mano

        Además, en el portal de su casa, en la que me acogió, hay varios murales, superinteresantes, recién restaurados, del artista murciano José María Párraga.

 
Son altorrelieves hechos en cemento fratasado.