Este fue el regalo del día de la madre, que bordé en el colegio, cuando era pequeña, en torno a 1965.
Mi colegio se
llamaba Ave María, y estaba en la avenida de la Albufera de Madrid,
junto a la boca del metro de Nueva Numancia, línea 1, que acababa de inaugurarse en 1962. Se puede ver en esta fotografía de los años sesenta.

El colegio Ave María de Vallecas, en los años sesenta.
En la clase de Hogar, que tenía lugar en el Obrador, ya desde los seis años, aprendíamos a hacer puntos bordados de cadenetas, festones, vainicas simple y doble ...
Este muestrario de labores de mi infancia, lo había guardado mi madre en un baúl, en el pueblo, y allí ha estado más de medio siglo, hasta que nos hemos puesto a ordenar y tirar cosas, tras la muerte de nuestra progenitora y lo hemos descubierto.
Gracias a las clases de Hogar (que sólo recibíamos las niñas en la época franquista) y a lo que en casa me enseñó mi madre, surgió mi amor por las labores, que duran desde entonces hasta hoy (con las limitaciones de mi vista).
En este muestrario, figura la persona destinataria de la labor, del regalo, "Mamá".
En este otro muestrario, que debe de ser de la misma época, bordé el nombre de la autora, sea por mi iniciativa o porque me lo dijese la maestra: Pilar M.
Se pone en evidencia la puntada ingenua, insegura e infantil, pero con intención de hacerlo bien.
Y en este tercer muestrario de distintos puntos bordados, hallado en la misma caja, dentro del baúl, se desvela el apellido: Montero, escrito en diagonal, con bolígrafo, por la maestra.
Si comparamos los tres pañitos, el que se lleva la palma es el del patito, del día de la madre, sin duda.
Precisamente, esa época de mi niñez en los años sesenta, en Madrid y en el barrio obrero de Vallecas, es la que reflejo en mi novela gráfica "La hija del escrutador". Por supuesto que aparece el colegio y las niñas bordando en bastidores, en el obrador.
--==oOo==--