De mi visita al museo Swarovsky en Austria, hace unos años, conservaba unas piezas en forma de cubo y algunas otras facetadas de forma elíptica, regaladas por nuestra amiga tirolesa, Ernie.
No me había olvidado de ellas, sólo que no encontraba los alicates, que había extraviado tras diversas mudanzas, pero ya los he encontrado.

He estado tan ocupada últimamente con la distribución de mi novela gráfica, "La hija del escrutador", que no me había dado cuenta de que hace unos días hemos superado las 300.000 visitas de este blog.



















































